slideshow 1 slideshow 2 slideshow 3

LA TUBERCULOSIS, ¿TODAVÍA EXISTE?

LA TUBERCULOSIS, ¿TODAVÍA EXISTE?

Dr. Domingo Palmero
Profesor Titular de Neumonología, Universidad de Buenos Aires (UBA)
Fecha: 24/03/2020

Pregunta o afirmación todavía frecuente, refleja la habilidad de una enfermedad mucho más antigua que el hombre  y muy bien adaptada a sus huéspedes, a quienes enferma crónicamente y mata en una proporción discreta, permitiéndole propagarse silenciosa pero inexorablemente.

El Mycobacterium tuberculosis (o bacilo de Koch) fue demostrado como el agente causal de la tuberculosis en un lejano 1882 por el sabio alemán Roberto Koch; precisamente, un 24 de marzo comunicó su hallazgo. A partir de la etapa industrial de la humanidad, la aglomeración humana, muchas veces en condiciones paupérrimas, llevó al rápido aumento de casos de la denominada “peste blanca”. Recién en 1943, Selman Waksman descubre la estreptomicina, el primer medicamento eficaz para curar la enfermedad. Pero rápidamente se observó que si se usaba ese solo medicamento, se seleccionaban bacterias resistentes. Y allí nace un serio problema para el control de la tuberculosis: las formas drogorresistentes del bacilo, en las que la detección y el tratamiento son más difíciles y costosas.

¿Y cómo está la tuberculosis en el mundo y en la Argentina? Estable, pero con una carga de enfermedad y muerte apreciables. En el mundo, la Organización Mundial de la Salud (OMS, informe 2019) informa 10 millones de casos en 2018 y 1,45 millones de muertes (está dentro de las 10 principales causas), junto con 484.000 casos nuevos de tuberculosis drogorresistente. La mayor parte de los casos se concentra en 8 países, encabezados por India y China. Argentina disfruta de una situación relativamente favorable en comparación con otros países; el Programa Nacional informó para 2018, 11.670 casos y en 2017, 702 muertes.

¿Cómo se manifiesta la tuberculosis? El síntoma cardinal es la tos crónica, asociada a expectoración, fiebre moderada y deterioro del estado general. Lamentablemente, en los servicios de referencia observamos hace varios años un incremento de los casos avanzados, que nos llegan con todos los elementos de la “tisis” que describió Hipócrates y que están profundamente relacionados con la vulnerabilidad social.

¿Hay tratamiento para la tuberculosis? Absolutamente si, y muy eficaz, pero dura 6 meses y plantea un problema de difícil abordaje, especialmente para las poblaciones más vulnerables (bajo la línea de pobreza, adicciones, inmunodepresión, especialmente el VIH): la adherencia al tratamiento. Existen distintos enfoques, de los cuales el tratamiento supervisado da buenos resultados, pero es de difícil implementación. Desde 2013, en nuestro país la incidencia de tuberculosis ha aumentado discretamente (al igual que en el resto de Latinoamérica), aunque la mortalidad viene descendiendo sostenidamente a lo largo de este siglo gracias a la amplia disponibilidad de tratamiento, que es público y gratuito.

¿Y la tuberculosis drogorresistente? Es un problema importante. Difícil de diagnosticar, aunque se han hecho grandes avances con los métodos moleculares rápidos, disponibles pero no generalizados en Argentina, que se afianzan como sustitutos de la microscopía y el cultivo, en uso desde la época de Koch. El tratamiento hasta la actualidad es largo (hasta 2 años), utilizando inyectables y varios medicamentos orales, pero han surgido nuevos fármacos (el más destacado entre ellos, la bedaquilina) que permiten un tratamiento más corto (menor de un año) y totalmente oral y que es el recomendado por la OMS y otros organismos internacionales.

La prevención de la enfermedad es compleja, dado que la vacuna que se utiliza desde 1921 (BCG) y no ha podido ser reemplazada por una mejor, brinda una protección limitada. La estrategia más útil, hoy por hoy, es la búsqueda de casos, especialmente cuando se descubre un paciente y se investigan sus contactos estrechos.

El 24 de marzo conmemoramos (no festejamos, precisamente) el día mundial de la TB bajo el lema “Es tiempo de acabar con la TB”, aunque pese a los sostenidos esfuerzos que se vienen realizando desde hace más de un siglo, el bacilo –astutamente- persiste entre nosotros y parece ignorar nuestros intentos de destruirlo, que solo han conseguido un control relativo de esta enfermedad endémica y muy ligada a la vulnerabilidad de la población. Nuevos métodos diagnósticos y mejores esquemas de tratamiento son muy prometedores, aunque deberán transcurrir años antes de vislumbrar ese viejo sueño que es acabar con la tuberculosis.-

OPS Nota Informativa - Coronavirus y TB

OPS/OMS 24 de marzo de 2020: Día Mundial de la Tuberculosis

Logo OPS Fin de la TUBERCULOSIS